Fotos de Martinica - Imgenes destacadas de Martinica, Caribe


Fotos de martinica caribe
Un idílico islote cercano a la isla de Jost Van Dyke, en las Islas Vírgenes Británicas

51 Fotos Naturaleza

  • Las playas más bellas del mundo, las ciudades más cosmopolitas y la vida menos estresante, en una palabra el Caribe. Son muchas las posibilidades que ofrece este mar azul de aguas poco profundas, tesoros hundidos, naturaleza icónica y colores subidos. El paraíso claman algunos, y lo cierto es que si éste existe no debe ser muy distinto a esto. Recorremos sus aguas en busca de sus islas más icónicas, 50 pedacitos de tierra donde olvidarse del mundo y ser feliz.

  • Las bases de las más famosas compañías náuticas de vela están asentadas en la isla de Tórtola. Quizá porque las islas Vírgenes son consideradas como uno de los centros mundiales del charter. La isla tiene su capital en Road Town, una ciudad al más puro estilo british en mitad del Caribe. Privacidad y relax se dan cita en las playas de la que es considerada la más bella de las Islas Vírgenes Británicas.

  • St. Vincent, mitad de San Vicente y las Granadinas, es la isla de las playas de arena negra. Nacida de la lucha del mar y el fuego del volcán La Soufrière, aún hoy activo, esta isla es como una perla negra en el Caribe. Kingstown cuenta con el jardín botánico más antiguo por estas latitudes. Los exclusivos resorts salpican sus costas, desde las que el avistamiento de ballenas y otros habitantes marinos están asegurados.

  • Una isla con nombre griego crea auténtica adicción entre los apasionados del Caribe. Eleuthera, que significa libertad en la lengua de Aristóteles, es para muchos la isla más bella del Caribe. Payas blancas y rosas y lagunas azules forman su particular mapa de la felicidad. Si lo que buscas es olvidarte de todo y ser 'libre', éste es tu sitio.

  • Llamada la Helena del Caribe por la cantidad de hombres que quisieron poseerla, la isla de Santa Lucía es una bella porción de tierra que se levanta sobre el mar. Muchas banderas ondearon en ella y hasta veinte veces cambió de manos a lo largo de su historia. Su volcán, hoy extinto, le regaló a la isla en su última erupción las dos montañas casi gemelas conocidas como las Pitons, de 700 metros de altura y totalmente cubiertas de selvas. No dejes de visitar su jardín botánico y las Diamond Falls, unas pequeñas cascadas canalizadas por el volcán, que sirvieron como termas para que las tropas francesas soportaran los rigores de la isla en tiempos de Luis XVI.

  • Dividida por el trópico de Cáncer y con unos 4.000 habitantes, la isla larga, o en su nombre anglosajón Long Island, es un pequeño rincón de las islas Bahamas donde olvidarse del mundo. Así lo hicieron los colonos ingleses leales a la corona que huían de la revolución americana y se asentaron por aquí a finales del siglo XVIII. Éstos levantaron casas y plantaciones de algodón de las que hoy sólo quedan algunos restos. Sus descendientes son algunos de los 4.000 habitantes de la isla. Aquí las playas son más tranquilas y se asiste con cada migración al espectáculo de la naturaleza, como cuando su particular colonia de flamencos emprende el vuelo.

  • Ian Fleming, Errol Flynn y Bob Marley fueron felices en Jamaica. La isla del reggae y los atardeceres suma al encanto de sus playas y clubes, como el célebre Rick´s Cafe (en la fotografía), los mitos que han pasado por ella. A saber: el creador de la saga de James Bond levantó su casa, hoy un magnífico hotel cercano a Ocho Ríos; Errol ganó al poker el islote de Navy, en la bahía de Port Antonio, por donde se dejaba ver a bordo de su yate Zaca, o Bob Marley, profeta del reggae y comandante de la rasta revolution, que aún hoy marca el ritmo de la isla.

  • Bautizada por Colón como La Española, la isla que hoy comparten la República Dominicana y la República de Haití, es historia viva del Nuevo Mundo. Los primeros asentamientos de los descubridores de América se levantaron en su territorio, desde Fuerte Navidad, en la actual Haití, hasta Nueva Isabela, primer nombre de Santo Domingo. La belleza de las playas de la República Dominicana, la ha convertido en uno de los destinos más populares y seguros del Caribe, con Punta Cana y sus blancas playas a la cabeza. Si la eliges como destino, no eches raices en la costa y adéntrate en el corazón de la isla y déjate caer por Santo Domingo, donde podrás ver una de las ciudades coloniales más bellas del mundo. Haití por su parte cuenta con una gran población negra, llegando a decirse de ella que fue la primera república africana de América tras su independencia de Francia en 1804. Hoy aún se recupera de los estragos causados por el gran terremoto que azotó el país en 2010. Algo que pese a la pobreza que trajo hace que su población mire al futuro con más fuerza, siendo el turismo uno de los grandes impulsores de la recuperación económica.

  • En la costa caribeña de Nicaragua surgen del mar unas 76 formaciones de tierra entre islotes, estuarios y arrecifes de coral que la historia ha bautizado como cayos Miskitos. Un panorama idílico reconocido como Reserva Biológica, que cuenta con microhábitats de fauna y flora e islotes delimitados por playas de arena blanca. El mayor de ellos, Cayo Miskito, al igual que otros tantos, está rodeado por chozas construida por pescadores sobre el mar, los cuales viven de lo que les regala el Caribe. Felicidad acuática.

  • Prepárate para las monerías que hacen las iguanas por un poco de comida, porque si algo tienes que hacer en la isla Providenciales es ir al Princess Alexandra National Park a verlas. Llamada por los locales 'Provo', la isla es el destino turístico por excelencia de las Turks y Caicos, con kilómetros bañados por el Caribe. En Grace Bay todo es sol, aguas cristalinas y tesoros naturales bajo el mar. En cuanto a sus habitantes son pocos, pintorescos y muy geolocalizados: flamencos en North Caicos, delfines brincos de Jojo en la ya mencionada Grace Bay y, de nuevo, simpáticas iguanas en Little Water Cay, auténticas locas de los corn flakes.

  • Bautizada por Cristóbal Colón como Bella Savonesa, en honor al hombre que se percató cuando pasaban por ahí que era una isla independiente a La Española, isla Saona es un enclave natural único en las costas dominicanas. Sus playas, uno de los grandes reclamos turísticos del país, acogen dos pequeños asentamientos, Mano Juan y Catuano, y forman parte del Parque Nacional del Este. Exuberancia caribeña en estado puro.

  • A 50 kilómetros de Cancún aparece la tercera isla más grande de México: Cozumel. Aquí las playas se acercan más al Caribe que las costas del Yucatán, y sus playas no están tan ocupadas. La laguna de Chankanab es uno de sus grandes atractivos naturales, donde viven fauta y flora autóctona en una especie de pecera natural contectada con el mar por un túnel submarino.

  • Territorio de ultramar de Reino Unido, las islas Caimán son un paraíso caribeño y fiscal, pues sólo la cifra de 575 bancos en una isla de 259 metros cuadrados habla por sí sola. Son muchos los novelistas que han hecho surcar por sus mares a piratas y corsarios, más no es una invención que los más temidos lo hicieron. Sus aguas guardan un gran tesoro: más de 600 especies de peces, que en algunos casos sólo son visibles en estas aguas. Sumamos paraíso submarino a la lista.

  • Isla Mujeres fue bautizada así por los conquistadores españoles por la cantidad de ofrendas en forma de mujer que los habitantes prehispánicos colocaban allí para honrar a la diosa maya de la luna, el amor y la fertilidad, Ixchel. Su cercanía a Cancún hace que reciba a algunos turistas que deciden salirse del circuito convencional para disfrutar de sus espléndidos fondos marinos, repleto de singulares especies animales.

  • Los franceses desembarcaron en Martinica en 1635 y empezaron a hacer de las suyas. Cambiaron el nombre indígena de Madinina por el actual, indudablemente más sonoro, y llevaron a la isla a cientos de esclavos procedentes de África. Hoy la mezcolanza racial hace de la isla un enclave único. Su capital, Fort-de-France es más que bonita, su catedral y su biblioteca son buena muestra de ello. Más, es su paisaje, casi intacto desde hace cuatro siglos, el que encandila a todo el que llega a la isla: praderas verdes y playas bañadas por aguas cristalinas.

  • Como si de una riviera caribeña se tratara, la isla de San Bartolomé, cococida entre sus habituales como St. Barth, es el lugar donde ver y dejarse ver en el Caribe. La jet set internacional elige desde hace más de un siglo esta isla para desconectar del mundanal ruido. Alan Delon, Lady Di o el barón Rothschild pasaron algunos de sus días más felices en las costas de esta isla. La capital Gustavia se levantó cual ciudad francesa, tierra en la que hunden sus raíces muchas de las familias históricas de la isla, que pese ser cedida durante unos años a Suecia, quiso volver al amparo de la madre patria en 1878. Hoy es uno de sus territorios de ultramar. En sus playas, entre lujos y excesos, el nudismo y el topless estás muy extendidos, casi como una excentricidad más. Tras lo dicho, vete a St. Barth (si te lo puedes permitir).

  • La isla de Carriacou apenas supera los 6.000 habitantes, algo que hace que sea fácil tener momentáneamente un trozo propio de esta isla satélite de Granada. Las playas de Hillsborough son una delicia, por las que en época de regata pasa la flota internacional de barcos al completo.

  • Territorio de ultramar del Reino Unido, la isla de Anguila y sus islotes fueron bautizados así por los conquistadores ingleses por la forma alargada de la isla, aunque sus primeros pobladores ya le habían dado un nombre parecido en esencia: Malliouhana, que significa serpiente marina. Los mariscos y las influencias de los europeos que danzaron por el Caribe marcan las cartas de sus restaurantes, rico en delicias agridulces. Sus playas son un regalo, desiertas y tranquilas, viven a la espera de un nuevo colono.

  • Habitado en sus orígenes por británicos leales a la corona inglesa que dejaban las recién unidas colonias de los Estados Unidos, cayo Elbow es una pequeña y encantadora porción de tierra arremolinada alrededor de Hopetown y su bonito faro. Entre sus grandes atracciones, las playas de fina arena que se extienden desde Tiloo Cut hasta su particular 'final de tierra' son perfectas para los amantes del windsurf y del submarinismo.

  • Aquí lo han hecho al revés y en lugar de poner una pica en Flandes, la han puesto en el Caribe. Junto a Aruba, Bonaire, Saba, San Eustatius y San Marteen, Curazao forma las Antillas Holandesas. Los holandeses llegaron a esta parte del mundo en busca de una base para contunar su guerra contra España y matando dos pájaros de un tiro, encontraron una base de operaciones en Curazao y una pequeña victoria arrebatándosela a los españoles en 1634. Se nota en la arquitectura de su capital Willemstad, que Ámsterdam estaba presente en el corazón de sus colonos europeos. Hoy, precisamente es ese contraste el que atrae a a cientos de personas, junto a sus playas y parques naturales.

  • La pequeña isla de Providencia es uno de los destinos más populares de Colombia. Al oeste del Caribe, la isla cuenta con un riquísimo fondo marino, con pastos subacuáticos y grandes arrecifes de coral, que la han convertido en el objetivo de los turistas ecológicos, que llegan hasta aquí en busca de paisajes submarinos. Así el esnórquel es uno de los deportes más practicados en sus dominios, a los que se suman otros de parecida naturaleza con o sin tabla. 

  • Otra de las islas de posesión británica en el Caribe es la isla Virgen Gorda, que ha sido anglificada sólo a medias como Virgin Gorda. Dicen que fue Colón quien la bautizó así por su peculiar geografía y puede ser que sea cierto, pues uno de los puntos más celébres es una zona conocida como The Baths, los baños, donde además de ser feliz bajo el sol, puedes recorrer los laberintos naturales que han formado cientos de piedras de origen volcánico y considerable tamaño frente al mar.

  • English Harbour es uno de los puertos más seguros y famosos del Caribe, y por qué no decirlo, del mundo. En su capital, St. John´s, la vida marinera se refleja en el gran tráfico de barcos de recreo y yates de lujo que atracan para recorrer su calles coloniales y tomarse un refrigerio en la terraza de su restaurante Hemingway. Por sus playas, la sonrisa de sus gentes y el blanco de las playas que se extienden a los pies del Boggy Peak, lejos del mundanal ruido turístico de Dickinson Bay.

  • A Hemingway le apasionaba, y no fue al único al que enamoró. Cuba es el Caribe en estado puro, sus ritmos y sabores se dan cita en su mapa para deleite de todos los mitómanos que visitan el país en busca de los mitos de la isla. La Habana Vieja es única e irrepetible, como los paisajes de sus cayos, paraísos naturales repletos de palmeras y sonrisas.

  • Como si de un exótico muro de Berlín se tratase, una línea imaginaria acordada en 1648 divide la isla de San Martín en dos. Por un lado Sin Maarten (en la fotografía su capital Philipsburg), la parte holandesa, y por el otro St. Martin, parte francesa. Así, este territorio de ultramar de los dos países europeos se convierte en una pica del Viejo Continente en el Caribe. Con el lujo por bandera, ambos lados de la isla están cuajados de boutiques, hoteles de cinco estrellas y casinos por los que pasar antes de perderse en sus bonitas e idílicas playas.

  • Aruba es otra de las islas de las antillas holandesas. al igual que Curazao y Bonaire, su pasado holandés marca el perfil de sus ciudades, con su capital Oranjestad levantada como un si se tratara de un colorido barrio de Ámsterdam con vistas al Caribe. Además de sus playas desiertas y de las ubicadas en Fisherman´s Hut, donde se encuentran los surfistas de la isla, en Aruba la naturaleza deja con la boca abierta en Arikok National Park, espectacular por sus dunas de arena y bellas bahías azotadas por intensas corrientes.

  • No lejos de Cartagena de Indias y frente a la exclusiva y chic isla de Baru, que en realidad es un brazo de tierra) se extiende el archipiélago de las islas de Rosario, pequeñas reservas naturales. Todas ellas conforman el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo, con un fondo submarino rico en corales, 'pececitos' y, al caer el sol, plancton fosforescente en la Laguna Encantada. Unas 30 islas con manglares y fauna que hablan del Caribe más salvaje.

  • La isla Gonâve, en Haití, tuvo una monarquía a principios del siglo XX, cuando un militar norteamericano, Faustin Wirkus, decidió autoproclamarse rey de la isla a los 28 años como Faustino II. El gobierno haitiano lo expulsó en 1929, tras cuantro años de mandato. Hoy, la isla que se ubica al oeste de Puerto Príncipe recibe a los visitantes con su árido perfil de altas monañas y blancas playas bañadas por el Caribe como gran reclamo. 

  • No confundir con República Dominicana, pues la isla de Dominica es algo más exuberante en cuanto a vegetación y el francés lo domina todo. Su nombre se lo dio Colón cuando le echó el ojo cuando rayaba el alba del domingo 3 de noviembre de 1493. Su interior está lleno de bosques, cascadas y ríos y una fauna que dejaría loco a cualquier biólogo, incluyendo los 'bichinos' de la costa: delfines y ballenas. Codéate aquí con los últimos descendiente de los indios caribes.

  • Todo el que visita la isla de Granada siente en el ambiente el dulzor de las especias, quizá porque el país es uno de los mayores productores de Nuez Moscada del planeta. Los jardines de coral que rodean sus costas son vistados con asiduidad por los apasionados del buceo. Mientras tanto, su capital, St. George´s, es apodada como 'el Portofino del Caribe' por sus casas de colores. La combinación perfecta.

  • Barbados es la Inglaterra del Caribe. Las costumbres victorianas aún asoman en algunos puntos de la isla, sobre todo, en la forma de vestir, la lengua, la gastronomía y el críquet, deporte nacional. El pasado colonial es visible en la isla, y en su capital, del mismo modo que es visible el poderío de la naturaleza. Sus arrecifes de coral son un fijo, al igual que sus kilométricas playas. Con paisajes para todos los gustos, desde horizontes azules, a terrenos montañosos, pasando por piscinas naturales y sus parques naturales.

  • Desde el cielo tiene forma de mariposa, quizá por naturaleza, la isla de Guadalupe sea proclive a la vida contemplativa. Tiene dos capitales, una por ala, Basse-Terre y Pointe-à-Pitre. a ellas, son muchs los que añadirían como tercera capital Terre de Haut, del todo mediterránea. Alrededor de la isla, como si de un collar se tratara, Guadalupe cuenta con una serie de islas que suben el listón de paradisiacas, si es que esto es posible, con La Desirade, el archipiélago de Petite-Terre (en la fotografía) o Marie Galante. Alquila un barco y haz tu propio circuito por ellas.

  • En honor a un pirata, aunque fue Colón quien la vio primero, se bautizó a esta isla, Jost Van Dyke se llama y Jost Van Dyke era el bribón que se se ocultaba aquí para eludir sus cargos. Como muchas otras islas de su entorno, tiene un origen volcánico, pero poco importa al var sus playas de fina arena y el azul del mar. No era listo Jost Van Dyke.

  • Creada como sus hermanas por la lava volcánica, hoy parece imposible que lo que cubre un mar azul en un pasado remoto fuera puro fuego. St. Thomas, con sus voluptuosas formas atrae a los turistas, que buscan vivir al sol de las islas Vírgenes Americanas frente al Caribe. Pero antes, estas tierras atrajeron a piratas y corsarios que encontraron cobijo entre sus seguras bahías, renombrados truhanes como sir Francis Drake y Barbanegra. Disfruta de la animada vida de Charlotte Amelie, puerto franco y capital de la isla.

  • Parte de las Antillas Holandesas, la isla de Bonaire es territorio de ultramar de los Países Bajos y por tanto forma parte de la Unión Europea. Aquí, como en el resto de islas que los holandeses arrebataron a los españoles, se habla el papiamento, una lengua criolla surgida de la mezcolanza étnica y cultural en las islas de Bonaire, Curazao y Aruba con varios siglos de historia. Por así decirlo, un batiburrillo de palabras en español, portugués y diferentes lenguas africanas y precolombinas. Por ello, si visitas sus costas algo entenderás al vuelo entre las conversaciones de los autóctonos. Aquí la gran atracción son los deportes acuáticos y sus arrecifes de coral, que rodean toda la isla y están localizados con bloques de piedra pintados en amarillo donde puede leerse sus nombres, tan sugestivos como Alicia en el País de las Maravillas o Felices Sueños. Todo un universo submarino a tu alcance.

  • Cayo Marina estuvo deshabitado hasta que en 1937 el escritor Robb White y su esposa Rosalie Mason se mudaron a ella después de un periplo por las costas de la cercana isla de Tortola en busca de un paraíso propio. Y tanto que lo encontraron hasta que el gobierno británico alegó no haberles dado licencia para construir su hogar allí. Hoy su casa sirve como sala de lectura al pequeño resort Pusser's Marina Cay Hotel, que tira de mito y paisaje para encandilar a sus visitantes. Más información sobre los primeros colonos de Cayo Marina en Bay Privateer, Our Virgin Island y Two on the Isle, las memorias del robinson en cuestión.

  • Parte de San Vicente y las Granadinas, la isla de Bequia cuenta con uno de los puertos más bonitos y famosos del Caribe: Port Elizabeth. Esta porción de tierra ha sido frecuentada en sus tiempos dorados tanto por miembros de la aristocracia británica como por piratas, de los cuales, entre los más célebres, está sir Francis Drake. Hoy sus puertos siguen recibiendo a exploradores, esta vez de playas y boutiques, que vienen hasta aquí en busca sol y naturaleza azul.

  • Isla Cat o isla del Gato, es una alargada porción de tierra perteneciente al archipiélago de las Bahamas. Muchos creen que Colón también estuvo por aquí, pues la isla cuenta al sur con su propio Columbus Point. En ella hay que ver sus cuevas prehispánicas habitadas por los arawak y sus preciosas playas. En agosto tiene lugar en sus costas una gran regata, que reune en la isla a lo más granado de este deporte marítimo. Como curiosidad, la isla cuenta con las ruinas de un ambicioso 'casoplón' que el colonel Andrew Deveaux levantó en 1783 para proteger la isla de una posible invasión española.

  • La isla de culebra es autosificiente dentro de Puerto Rico, y sus apenas 2.000 habitantes, los culebrenses, tienen el control de esta isla-municipio y de sus horas. Gastarlas en recorrer sus playas y manglares es una buena forma de vivir al ritmo que marca por aquí el Caribe. El primer europeo en pisar la isla fue Colón, recibido por los taínos, más tarde, durante años fue refigio de piratas. Se cree que la isla recibe su nombre porque su terreno estaba poblado en un alto porcentaje por culebras.

  • Cockburn Town, la capital de Turks y Caicos, en la isla de Grand Turk, es como un viaje al pasado, entre casas color pastel y muros encalados. Un panorama que se junta a los más de 350 kilómetros de playas blancas, preparadas por naturaleza para disfrutar de ellas bajo el mar. Los buceadores expertos no deben perderse el Turks Island Passage, un túnel entre las Turks y las Caicos donde el coral y las emociones fuertes se dan cita, y de tanto en tanto se dejan caer por allí algunas ballenas.

  • En la costa de las Croabas en Puerto Rico, surge del mar una pequeña porción de tierra conocida como isla Palomino, la isla privada más grande del país. Sus fondos marinos, con praderas y grandes barreras de coral son el gancho para sus vistantes, hospedados en el resort El Conquistador, que dejan al menos un par de horas para visitar isla Palominito (en la imagen), un idílico rincón de tranquilidad en mitad del inmenso azul del Caribe.

  • La isla Bastimentos es un parque natural del mismo nombre que abarca la isla y los cercanos cayos de zapatillas. En su interior la esencia del Caribe en bosques, manglares y paisajes submarinos. Todo ello habitado por la fauna más increíble en estas coordenadas, como cocodrilos, manaties y serpientes coral.

  • Parte de las posesiones de los Países Bajos en el Caribe, la pequeña isla de Saba es como un reino tropical de cuento. Dominado por un volcán inactivo, el perfil de su capital, The Bottom, es de los más bonitos y limpios del Caribe, bien se encargan de ello un ejército de limpiadores. Los submarinistas la tienen en alta estima por sus jardines de coral y no hay circuito por el Caribe submarino que no la mencione como posible destino. 

  • ¿Quizá un paraíso de barbudos hipsters? Puede ser, pero Barbuda, una de las islas que forman el binomio de Antigua y Barbuda, es un paraíso de arena blanca y playas interminables bañadas por el Caribe. Y decimos que es un paraíso porque apenas cuenta con nueve habitantes por kilómetro cuadrado algo que facilita que quien la pisa se sienta como en su particular parcela del cielo. 

  • En la isla de Andros, en las Bahamas, pueden jactarse de poseer la tercera barrera de coral más grande del mundo. Que sumado a sus 160 kilómetros de largo y 47 de ancho la convierten en el destino ideal de sol, playa y buceo.

  • Es la única isla Virgen americana que parece inglesa, pues en ella impera el más puro el estilo british. St. John fue comprada por Laurence Rockefeller para que pasara a engrosar las filas de los territorios Estadounidenses, por aquello de la doctrina Moroe 'América para los americanos'. Qué listos. Hoy es un pequeño crisol de culturas algo chic que se dedica a vivir la vida entre playas blancas, a las que llegan en barco, y muelles, donde los anclan y esperan al atardecer con un cóctel en la mano.

  • La guerra hispano-estadounidense de finales de 1898 hizo que Puerto Rico, junto a Cuba y Filipinas, pasara a ser una posesión de los USA al perder España la contienda. Pese a formar parte de la unión como estado libre asociado, la isla es un pequeño Estados Unidos caribeño, donde la cultura al cuerpo, las playas y la vida junto al mar definen el día a día. Sin embargo, el español sigue siendo la lengua más hablada, sólo un 20 por ciento de la población domina el inglés en un nivel medio alto. Y aunque lo que busques sea el ritmo de sus costas, no dejes de visitar San Juan, donde está escrita en piedra la historia de la isla y de las américas.

  • La isla de Tobago, media naranja de Trinidad y Tobago, suena a África, pero está en pleno Caribe, aunque sí que tiene mucho que ver con el continente, pues la gran mayoría de su población son descendientes de africanos. Sus playas son idílicos paraísos cargados de palmeras y cocos donde los deportes acuáticos son el pan de cada día.

  • Cual campo lunar acuático, el Parque Nacional archipiélago de los Roques, en Venezuela, presenta un terreno discontinuo en el que surgen del mar cientos de pequeños islotes y cayos que cuajan el Caribe de lunares blancos. Con forma de atolón. muy poco habitual en el Caribe, Los Roques parecen un paisaje del Pacífico. Mini habitats donde ser felices al sol, en un particular 'boat trip'.

  • En la isla de San Cristóbal se mira cara a cara con la isla llamada Nieves y juntas forman la Federación de San Cristóbal y Nieves, independiente del Reino Unido desde 1983. Estas dos islas caribeñas poseen kilómetros y kilómetros en los que, como pudo ver el propio Colón en 1493 (fecha de su segundo viaje al Nuevo Mundo), la naturaleza lo copa prácticamente todo. Y todo lo copa su frente 'playero' y sus altos picos, principales destinos de sus visitantes. 

  • El español Juan Bermúdez las descubrió para el mundo. Una princesa las puso en el mapa del turismo, cuando una de las hijas de la Reina Victoria, tras una encantadora temporada en las playas de Great Bermuda, decide levantar en 1885 el hotel The Princess. Y un triángulo imaginario en boca de todos, cuando un periodista puso en negro sobre blanco en 1964 las truculentas historias de barcos desaparecidos. Para el común de los mortales las Bermudas es otro paraíso azul del Caribe con playas de colores protegidas por escollos como las que jalonan Horseshoe Bay o de distitas tonalidades arena, como las de Warwick Long Bay, para sus incondicionales la playa más bonita del Atlántico.

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